Mi despensa

Muchas veces consultamos una receta, constatamos que no tenemos la mayoría de los ingredientes y pasamos a otra cosa (un clásico es que seas de domingo y con todo cerrado). Claro está que cada uno tendrá sus ingredientes recurrentes y mis costumbres no coinciden con las de todo el mundo, pero si vas a seguir mi blog (espero que sí) en este apartado podrás consultar cuales son mis imprescindibles fondos de armario, nevera y congelador. Básicos para cocinar chino o hindú, utensilios para facilitar el trabajo entre fogones, hasta salsas y aliños que está siempre bien tener guardados en la nevera o en el congelador para unas cenas improvisadas.  En fin, mi pequeño almacén en el caso de que mañana llegue la tan esperada invasión zombis. ¡Espero que os pueda ser útil!

Subscribir

Si quieres estar informado de nuestras publicaciones suscríbete a nuestro boletín, que lanzaremos en un futuro.

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.
March 14, 2021

Mi despensa italiana

Personas
Unidades
Tiempo
h
min
mi despensa italiana

Llevo ya 15 años viviendo en España y en este arco de tiempo he podido apreciar un gran cambio en la comercialización de productos italianos en los supermercados y tiendas no especializadas. De un tiempo a esta parte, ya sólo encontrar una mozzarella era un logro, ahora se producen hasta localmente, y quesos como ricotta, gorgonzola y pecorino, son bastante fáciles de encontrar. Pero como buena italiana hay cosas a las que no se puede renunciar y que sólo se encuentran en las tiendas italianas. No pierdo la vida por no comer una "fregula" o unos "pizzoccheri", pero generan una morriña positiva y solo compartirlos con los colegas me hace sentir en casa.

Así que aquí va una pequeña lista de productos que quizás no todo el mundo conozca. ¡Espero os pueda inspirar para futuras recetas!


Semolino
: o sea la sémola de toda la vida. En Italia la utilizamos sobretodo para la elaboración de ñoquis, pasteles o espesar sopas. He probado a utilizar la sémola que se vende habitualmente en España pero tengo que decir que no es lo mismo. Probé hacer los típicos ñoquis a la romana y los habría podido utilizar como discos de hockey.

Friarielli: la pizza con friarielli y salchicha es un top que en los últimos años ha tomado pie también en España. Muy parecidos a los grelos gallegos, lamentablemente donde vivo yo los "friarielli" no se encuentran fácilmente frescos a la venta. Así que de vez en cuando me compro un botecito en conserva. Evidentemente no es lo mismo pero al menos me quito el gusanillo y me aliño una pasta, relleno una focaccia o los uso como topping para una pizza.

Crema pan di stelle: crema de cacao y avellanas y temido rival de la Nutella. El punto fuerte de su lanzamiento ha sido que no utiliza el condenado aceite de palma, además de tocar la fibra por ser el descendiente directo de una de las galletas más amadas por los italianos, cuyos trocitos están presentes en la misma crema. Resumiendo, una gran perdición que me concedo una vez al año. Después, mejor que me lo quiten de la vista porque si no me lo podría comer a cucharadas y con muchos remordimientos de conciencia.

Polenta: nada más que harina de maíz hervida con agua y un poco de sal. El resultado es una masa semi blanda que se puede condimentar con diferentes tipología de salsas. En mi casa se suele hacer sobre todo con ragú de calamares o setas, pero también transformarla en una "polentizza" o sea una pizza con base de polenta. ¡Una maravilla!

Pane Carasau: típico de la región Cerdeña. Es un pan muy fino y crujiente que recuerda un poco al papadum indio, pero sin especias. Se vende en paquetes de varios discos que se suelen comer aliñados con sal y aceite, en su versión sencilla. La versión más guarra prevé un aliño de salsa de tomate, queso y huevo frito. ¡Excelente para un desayuno de leones!

Pasta de anchoas: abrir la nevera y ver primero el tubo de pasta de anchoa es uno de los recuerdos más vívidos de mi infancia. En casa se utilizaba sobretodo como base de sofritos pero, si la calidad es buena, se puede incluso emplear como ingrediente principal para una pasta, añadiendo simplemente un buen aceite, ajo y pan rallado.

Harina Manitoba: una harina de tipo "fuerte" ideal para pasteles, pan, pizzas e incluso fritos. Nefasta para celíacos por su alto porcentaje de gluten. Yo, como intolerante, puedo asumirla en pequeñas dosis. Por eso no dudo en utilizarla las pocas veces que decido cimentarme en la elaboración de un pan, bizcocho o cualquier otro manjar que requiere una larga levadura. El resultado no tiene parangón con otras harinas.

Pasta Rummo: una de mis marcas de pasta favoritas y de las mejores en su versión "gluten-free".

Verduras conservadas en aceite: si pienso en el chasco que me llevé cuando, recién llegada en España, descubrí que las verduras en conserva aquí se venden en salmuera... a ver, no me moriré por no tener berenjenas, calabacines, pimientos, alcachofas, setas (la lista es larga) en aceite... pero ¡jo! Son un fondo de despensa ideal para improvisar un pica pica o una ensalada.

Fregula
: otro producto sardo que en casa no falta nunca. Es un tipo de pasta de forma esférica que se suele comer sobretodo con pescado. A mí me encanta cocinarla sumergida en un fumet junto con calamares y almejas, ya que su peculiaridad es hincharse absorbiendo todo el sabor de los demás ingredientes.

Taralli: típicos del sur Italia, son una especie de pan seco especiado en forma de círculo. Los más populares (o quizás son los que más me gustan) son los que llevan semillas de hinojo en la masa, pero también son bastantes comunes los picantes con cayena, los de cebolla o aceitunas. Ideales para picotear y ponerse como una bola en menos de media hora.

Tomate "datterino": los botes de salsa tomate en las despensas italianas suelen ocupar al menos la mitad de su espacio. Pelados, triturados, en cubitos, pasados... ¡vamos! que nunca se sabe si mañana va a haber otra guerra y mejor aprovisionarse (yo me incluyo). Mis favoritos son los de tomates cherrys enteros, que en España no se encuentran en los supermercados comunes. Me gustan sobretodo si tengo que improvisar una salsa con pescado en pleno invierno. No será lo mismo que utilizarlos frescos, pero al menos el ojo tendrá su recompensa.

Fonzies: snacks de maíz y queso cocidos al horno, los Fonzies han marcado una generación. No sé si siguen siendo populares, supongo que sí, ya que se siguen vendiendo y el packaging (¡qué bonito es!) es el mismo desde hace 40 años. Si los veo, es obligación comprarlos y comérmelos en solitario. Ya que el gran trauma de cualquier niño ha sido ser asaltado por una horda de mocosos voraces nada más abrir un paquete en clase.

Sémola de trigo duro re molido: se trata de una harina gruesa y de color amarillento, ideal para panificar. El pan obtenido tiene una miga muy espesa y una deliciosa costra crujiente por fuera. Además tiene una vida bastante larga y puede aguantar hasta una semana. La sémola re molida también se emplea para la elaboración de pastas, pizzas, "focacce" y ñoquis. Se puede utilizar al 100% o mezclada con otra harina. Se trata de experimentar y encontrar el equilibrio que más guste.

Salsa de tomate para pizza: esta salsa ha marcado un antes y un después en mi vida. Se trata de una salsa aromatizada, pero no tiene nada que ver con el sabor a químico y asquerosamente dulce del tomate frito de bote. Está perfecta y lista para ser utilizada. Desde que la he descubierto me ahorro preparar la salsa de tomate no sólo para las pizzas, sino también para las lasañas, ya que sean de pasta o de verduras.

Codillo precocinado: un gran clásico de la Navidad, pero que en mi casa se podría comer día sí y día no. Hay que decir que es un plato muy tradicional de la cocina de Trieste (mi ciudad natal) y el hecho de que se pueda comprar precocinado da una gran ventaja en tiempos de cocción (un codillo fresco tarda al menos una hora en cocinarse). Con solo sacarlo de su envoltorio y ponerlo en una olla junto con patatas y manzanas, se puede obtiene un plato riquísimo en poco más de media hora.

Lasañas sin gluten: aunque no sea celíaca, tengo una intolerancia importante a gluten. Así que cualquier versión de pasta sin él está bien acogida. Estas lasañas me gustan especialmente por su textura.

Burrata: supongo que este manjar de los dioses no necesita casi presentación, pero para quien no la conociera se trata de un queso fresco que puede ser de vaca o de búfala. Se parece a la mozzarella pero de tamaño es más grande y por dentro lleva una crema suave llamada "stracciatella". Ideal para ensaladas, pasta o pizzas, o comida tal cual a cucharadas.

Ingredientes

Elaboración

Notas